Guijasalbas

Guijasalbas es un despoblado ubicado en la provincia de Segovia, a 23 kilometros de la capital. Su estado actual es de abandono, aunque se conservan algunas explotaciones ganaderas aun en uso.

Ya en el siglo XI, con la organización del territorio segoviano en comunidades de Villa y Tierra, encontramos referencias a Guijasalbas con el nombre de Guijas-albas, como parte de la Tierra de Segovia, perteneciendo al Sexmo de San Martín.

En 1450 Enrique IV firma una concesión de tierras y derechos a favor de Diego Arias Dávila, señor de Puñonrostro, concediéndole el mayorazgo de la población. Así, los vecinos pasarán a ser arrendatarios tanto de sus casas como de las tierras que trabajan.

En 1831, según el Diccionario Geográfico Universal, Guijasalbas tenía 73 habitantes, producía granos, garbanzos, algarroba y cría ganado lanar. En la descripción también se hace referencia al molino harinero, cuyas ruinas podemos visitar hoy en día a orillas del río Moros.

A partir del año 1857, en el que se incorpora al municipio de Valdeprados, al cual sigue anejado en la actualidad como barrio, ya no aparecen datos documentados sobre Guijasalbas.

Trás diversos traspasos y herencias, en el siglo XX Guijasalbas pasa a ser propiedad de Alfonso Velarde de la Piñera, Conde de Velarde. En 1954 Don Alfonso decidió rescindir el contrato de los renteros y estos tuvieron que abandonar el pueblo. El Conde cambió los métodos de trabajo, incorporó maquinaria agrícola y contrató trabajadores a sueldo que estuvieron durante años viviendo en el pueblo, pero poco a poco fueron abandonando las tierras, dejando Guijasalbas en el estado de abandono que hoy se encuentra.

Fuentes:
http://www.erarural.com
Diccionario Geográfico Universal dedicado a la Reina Nuestra Señora. 1831

El molino






El pueblo

















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Monasterio de Guisando

El Monasterio de San Jerónimo de Guisando se encuentra ubicado en el Cerro de Guisando, en la localidad de El Tiemblo, Ávila. Su fundación se remonta a 1375, a raíz de la supuesta aparición de la Virgen a unos monjes ermitaños que vivían en las cuevas ubicadas en la falda del cerro. A partir de ese momento la comunidad irá creciendo en número y reputación, y serán conocidos como los “Beatos de Guisando”. Los frailes gozaron de protección real, y por el monasterio pasaron monarcas como Juan I y Felipe II, que incluso pensó levantar allí el monasterio que después construyó en El Escorial.

El templo, dedicado a san Jerónimo, tiene forma de cruz latina, con cabecera semioctogonal. Cuenta con tres pequeñas naves y un coro. La construcción situada a mayor altura es la ermita de San Miguel, mandada construir por el segundo Marqués de Villena, Diego López Pacheco, a la que se accede por una hermosa escalinata cuyos peldaños están labrados en la misma roca.

En 1546 el primitivo monasterio fue pasto de las llamas. Se reconstruyó y amplió en estilo renacentista con algunos recuerdos del gótico. Subastado según la Ley de Desamortización de Mendizábal, fue adquirido en 1844 por Mariano Goya, nieto del famoso pintor, por 430.000 reales. En 1979, el monasterio sufrió un nuevo incendio quedando el edificio muy dañado. Actualmente se encuentra en estado ruinoso, es propiedad privada y únicamente se puede acceder mediante visita organizada.











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Sin nombre

Esta vez no facilitaremos el nombre ni la ubicación de este pueblo, con objeto de preservar su buen estado de conservación. Pese a sus buenas comunicaciones, este rincón de la provincia de Madrid se encuentra abandonado, a excepción de una casa habitada que al parecer pertenece al guardes de la iglesia.

Gracias a Jabier, de Decay Art and Urbex, por recordarme que existía esta maravilla.





















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